EL VECINO INFANTE (711824)

Patricio Bustamante Díaz. Fundación Altura Patrimonio. 9 10 2026

Hay homenajes que no caben en una placa. En febrero de 2025 la Unión Astronómica Internacional decidió que un pedazo de roca que gira entre Marte y Júpiter lleve para siempre un apellido chileno: (711824) Infante.

No es casual. El nombre honra a Leopoldo Infante, astrónomo del Instituto de Astrofísica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, fundador del Centro de Astro-Ingeniería UC y director del Observatorio Las Campanas de Carnegie Science entre 2017 y 2025.

Durante más de tres décadas, Infante se ha dedicado a mirar lo más lejano — galaxias que se formaban cuando el universo era joven — desde uno de los lugares más privilegiados del planeta: el norte de Chile. Que ahora un objeto del Sistema Solar lleve su nombre cierra un círculo bonito: quien estudió los confines del universo, ahora tiene un vecino cósmico en el patio de al lado.

¿Qué es exactamente?

(711824) Infante nació en los catálogos como 2014 QM279, aunque en realidad fue visto por primera vez mucho antes, el 29 de agosto de 2003, por el astrónomo D. D. Balam desde el Observatorio de Maunakea, en Hawái. Como muchos asteroides, fue observado, perdido y re-encontrado años después, hasta que su órbita quedó bien determinada y pudo recibir un número permanente: el 711824.

Es un asteroide del cinturón principal. Eso no lo hace un «planeta enano» en sentido estricto — la prensa a veces confunde el término — sino un cuerpo rocoso de pocos kilómetros de diámetro. Como no tenemos aún una curva de luz detallada ni espectro publicado, su tamaño y composición exacta son todavía estimaciones a partir de su brillo absoluto. Lo que sí sabemos es que es de los objetos estables, de los que no se acercan peligrosamente a la Tierra.

¿Cómo se mueve y dónde vive?

Imagínense el Sistema Solar como una ciudad. En el centro está el Sol. Muy cerca, las casitas de Mercurio, Venus, Tierra y Marte. Luego hay una avenida muy ancha y llena de escombros: el cinturón de asteroides. Mucho más lejos, las mansiones gigantes de Júpiter y Saturno.

(711824) Infante vive en esa avenida. Gira alrededor del Sol a una distancia media de entre 2 y 3,5 Unidades Astronómicas — es decir, entre 2 y 3,5 veces la distancia Tierra-Sol — completando una vuelta cada 4 a 6 años terrestres. No es una órbita perfectamente circular; como casi todos sus vecinos, tiene una leve excentricidad y una inclinación respecto al plano de la eclíptica, lo que hace que suba y baje un poco mientras avanza.

Su barrio es ruidoso pero ordenado. En el cinturón hay cientos de miles de objetos como él. La mayoría son restos que nunca llegaron a formar un planeta, frenados por la gravedad de Júpiter.

De vez en cuando chocan, se fragmentan y generan familias. Infante no está solo, pero sí está seguro: su órbita está bien desacoplada de Júpiter y de Marte, por lo que no será expulsado ni enviado hacia nosotros. Da vueltas, silencioso, reflejando un poco de luz solar, desde antes de que existiera la escritura y seguirá allí mucho después de nosotros.

Ponerle un nombre humano a esa roca no la cambia. Pero nos cambia a nosotros. Nos recuerda que la astronomía chilena ya no solo observa el cielo desde Atacama, sino que empieza a dejar sus nombres escritos en él.

Referencia

Las Campanas Observatory. (2025). _Dwarf Planet (711824) Infante: An astronomical tribute to the prominent Chilean scientist Leopoldo Infante_. https://www.lco.cl/dwarf-planet-711824-infante-an-astronomical-tribute-to-the-prominent-chilean-scientist-leopoldo-infante/