Patricio Bustamante Díaz. Fundación Altura Patrimonio. 15 10 2026
Hay objetos que muchas veces se describen como monstruosos, pero en verdad son imanes gigantescos, con un poder enorme que atraen y comprimen estrellas, planetas y todo lo que se les acerca. Son los agujeros negros.
Pero recientemente se descubrió uno que fabrica estrellas a su paso.
Un agujero negro fugitivo es un objeto supermasivo extremadamente poderoso que fue expulsado de su galaxia y que, mientras viaja solo por el espacio a gran velocidad, deja detrás de sí una estela de estrellas recién nacidas.
Es semejante a un cometa, a su paso va creando estrellas. Su cola es como la estela de un barco, pero de luz y de vida estelar.
Hasta 2023, esto era solo teoría. Ahora existe registros fotográficos y estudios de un agujero negro fugitivo real.
El fenómeno en palabras simples
Imaginen que en el centro de casi cada galaxia grande hay un agujero negro supermasivo, millones de veces más pesado que nuestro Sol. Normalmente, ese agujero se queda quieto, dominando el centro gravitatorio de su galaxia.
Pero por circunstancias aún no del todo claras, uno de estos salió expulsado del centro galáctico hacia el espacio exterior..
No salió por su propia voluntad, fue expulsado y viaja a una velocidad increíble, unos 1.600 kilómetros por segundo. A esa velocidad, cruzaría la distancia entre la Tierra y la Luna en apenas cuatro minutos.
Mientras avanza, comprime el gas que encuentra a su paso. Ese gas se calienta, se agita y, luego termina enfriándose y condensándose para formar estrellas nuevas. Es decir, donde pasa el agujero negro, van naciendo nuevas estrellas.
Cómo se produce un fugitivo
Los astrónomos proponen dos formas en que un agujero negro puede ser expulsado:
1. Fusión y expulsión
Cuando dos galaxias chocan, sus dos agujeros negros centrales se acercan poco a poco y terminan fusionándose en uno solo. Esa fusión libera ondas gravitacionales, esas vibraciones del espacio-tiempo predichas por Einstein.
Si esas ondas no salen de forma perfectamente equilibrada en todas direcciones, el agujero negro recién nacido recibe un empujón tan fuerte que puede expulsarlo para siempre del centro de la galaxia.
2. El juego de tres
A veces no son dos, sino tres agujeros negros interactuando a la vez. En esa danza gravitatoria caótica, uno de ellos puede salir disparado como una piedra de una honda, mientras los otros dos permanecen juntos.
En el caso descubierto, los investigadores creen que pasó algo aún más dramático: una fusión que dejó un fugitivo, y al mismo tiempo otro agujero binario que también fue expulsado en dirección opuesta.
El descubrimiento accidental
El protagonista se llama RBH-1, y su historia empieza por casualidad.
El astrónomo Pieter van Dokkum (Dokkum 2023), de la Universidad de Yale, estaba buscando cúmulos de estrellas globulares en una galaxia enana. Al revisar imágenes del Telescopio Espacial Hubble, vio algo raro.
Una línea delgada, muy larga, que parecía un defecto de la cámara. Casi lo descarta, pero decidió investigarlo.
No era un defecto. Era real.
La línea medía más de 200.000 años luz. En proporción, nuestra galaxia, la Vía Láctea, mide unos 100.000 años luz de diámetro. Esta estela era el doble.
En una punta de la estela, como la cabeza de un cometa, brilla un nudo intenso de gas ionizado. Los datos del telescopio Keck mostraron que a lo largo de toda la línea había una mezcla de gas chocado a gran velocidad y estrellas jóvenes en formación.
El color de esas estrellas contaba una historia: cuanto más lejos de la punta, más viejas. Es decir, las estrellas más cercanas a la punta acababan de nacer, y las más lejanas llevaban más tiempo brillando. Exactamente lo que se esperaría si algo se está moviendo y va dejando estrellas nuevas tras de sí, como un sembrador dejando semillas.
El equipo publicó su hallazgo en The Astrophysical Journal Letters, con el título: Un candidato a agujero negro supermasivo fugitivo identificado por choques y formación estelar en su estela.
Su conclusión fue clara, lo más probable es que se trata del rastro dejado por un agujero negro de unas 20 millones de masas solares, expulsado hace unos 39 millones de años, desde el centro de su galaxia.
El sembrador de estrellas
Este es el giro más hermoso del fenómeno, normalmente asociamos los agujeros negros con la destrucción. Tragan luz, gas y estrellas. Son el vacío, normalmente se los considera como “monstruos insaciables”.
Un fugitivo, en cambio, hace lo contrario. Al moverse tan rápido, comprime el gas que encuentra a su paso. Esa compresión genera una onda de choque que provoca el nacimiento de estrellas nuevas.
Van Dokkum lo describió con una imagen sencilla: “Al igual que la estela detrás de un barco, estamos viendo la estela detrás del agujero negro”.
Es un sembrador cósmico. Donde pasa, deja vida.
Es un fenómeno de enormes consecuencias, si este tipo de objetos son más comunes de lo que creemos, podrían explicar cómo se forman cadenas de estrellas en lugares donde normalmente no debería haberlas, lejos del disco de cualquier galaxia.
Por qué este hallazgo importa
Hasta 2023, los agujeros negros fugitivos eran una predicción teórica. Se sabía que las fusiones de galaxias podrían expulsarlos, pero nunca se había observado uno.
RBH-1 es el primer candidato serio. No es una prueba definitiva, por eso el paper dice “candidato”, pero es la mejor evidencia que se ha encontrado hasta ahora.
Desde entonces, el Telescopio Espacial James Webb ha apuntado a esa misma estela y ha confirmado lo que el Hubble solo sospechaba: hay una onda de choque en el frente, el gas se mueve a velocidades extremas, y la historia encaja con lo que se había predicho.
En 2026, (Van Dokkum y otros, 2026) un nuevo análisis encontró que sus propiedades son compatibles con un retroceso por fusión de dos agujeros negros supermasivos. La historia se vuelve cada vez más sólida.
Una nueva forma de ver el universo
Este objeto nos enseña dos lecciones.
La primera es física: incluso lo más destructivo del cosmos puede, en movimiento, convertirse en creador.
La segunda es humana: el descubrimiento no fue planeado. Fue un error casi descartado, una mancha en una imagen, que alguien decidió mirar dos veces.
El universo está lleno de estelas que no entendemos. Quizá algunas de ellas, como esta, están escritas por un gigante invisible que va sembrando estrellas a su paso, solo porque fue expulsado de su hogar y no tuvo más remedio que seguir adelante.
Quizás nombrarlo como Agujero Negro Fugitivo no expresa adecuadamente lo que es. Podría llamarse quizás “Agujero Negro Exiliado” o “Errante”, o más poéticamente AAgujero Negro Sembrador de Estrellas”.
Artículo científico:
Van Dokkum, P., Pasha, I., Buzzo, M. L., LaMassa, S., Shen, Z., Keim, M. A., Abraham, R., Conroy, C., Danieli, S., Mitra, K., Nagai, D., Natarajan, P., Romanowsky, A. J., Tremblay, G., Urry, C. M., & van den Bosch, F. C. (2023). A candidate runaway supermassive black hole identified by shocks and star formation in its wake. The Astrophysical Journal Letters, 946(2). https://doi.org/10.3847/2041-8213/acba86
https://arxiv.org/pdf/2302.04888
Van Dokkum, P., Jennings, C., Pasha, I., Conroy, C., Kaul, I., Abraham, R., Danieli, S., Romanowsky, A. J., & Tremblay, G. (2026). JWST Confirmation of a Runaway Supermassive Black Hole via its Supersonic Bow Shock. The Astrophysical Journal Letters, 998, L27. https://arxiv.org/pdf/2512.04166