Patricio Bustamante Díaz. Fundación Altura Patrimonio. 11 09 2026
¿Qué es un fluido?
Un fluido está compuesto por moléculas, seguir el comportamiento de cada molecula es imposible, por eso estudiamos su comportamiento como un todo, como un fluido.
En física, un fluido es una sustancia que no conserva una forma propia y que se deforma continuamente cuando se le aplica un esfuerzo. Los líquidos y los gases son fluidos.
- El agua y el arroz.
El agua es el ejemplo más sencillo, si inclinamos un vaso, el agua se desplaza. No porque tenga una dirección propia, sino porque no posee una estructura rígida capaz de conservar la forma que tenía. El hielo, en cambio, resiste la deformación y mantiene una estructura.
Esta diferencia parece sencilla, pero cambia cuando comenzamos a observar la materia desde distintas escalas de distancia y de tiempo.
El agua está formada por moléculas. Las moléculas forman gotas; las gotas pueden formar corrientes; las corrientes pueden formar ríos y océanos. En cada salto de escala aparecen propiedades que no podemos encontrar mirando solamente una molécula.
Ocurre algo parecido con el arroz.
Un grano de arroz es un objeto sólido. Miles de granos juntos forman una masa capaz de desplazarse, acumularse, dispersarse y adoptar formas diferentes. Un campo de arroz constituye un sistema todavía mayor, donde agua, suelo, plantas, microorganismos, nutrientes, viento y energía interactúan continuamente.
Aparece el comportamiento colectivo, donde el sistema ya no puede entenderse solamente observando un grano.
Y podemos continuar aumentando la escala.
- Planetas y Estrellas
Un planeta no es un fluido, pero algunas de sus partes se comportan como fluidos y, cuando observamos procesos suficientemente grandes y suficientemente lentos, incluso materiales que parecen sólidos pueden comportarse como medios capaces de fluir.
Una roca parece sólida durante nuestra vida, pero observando en largas escalas de tiempo, a escala geológica, puede deformarse. Una montaña parece inmóvil.
Durante millones de años, se levanta, se erosiona y cambia. El planeta que parece una esfera sólida desde el espacio es, en realidad, un sistema dinámico en permanente transformación.
Una estrella tampoco es una esfera sólida. Es un sistema de plasma y gas sometido a gravedad, presión, temperatura y campos magnéticos. Su materia se mueve y circula.
- Galaxias y conjuntos de galaxias
Una galaxia está formada por estrellas, planetas, asteroides, gas, polvo, materia oscura y otros componentes que interactúan gravitacionalmente.
Las estrellas individuales siguen trayectorias, pero a una escala suficientemente grande podemos describir el comportamiento colectivo mediante modelos que tratan grandes poblaciones de materia como sistemas continuos o como medios dinámicos.
Se agrupan en cúmulos y supercúmulos, conectados por enormes estructuras de materia que forman una red cósmica, en constante movimiento.
A esta escala, la imagen intuitiva del universo como una colección de objetos separados comienza a diluirse y aparece otra imagen, la de un fluido.
Una galaxia como la Vía Láctea tiene 200 mil millones de estrellas. Casi nunca chocan. La distancia entre ellas es tan grande que el Sol no ha chocado con nadie en 5 mil millones de años.
Sin embargo, no se desparrama. ¿Por qué? Porque cada estrella siente la atracción gravitacional de todas las demás a la vez. Ya no hay contacto. Es un fluido no colisional, que se auto-contiene por gravedad.
Si vemos dos galaxias chocar, no ves un choque de piedras. Son fluidos que se atraviesan, se estiran en colas de cientos de miles de años luz y a veces se fusionan. Fluyen.
No es un fluido en el sentido convencional, sino un universo en el que materia, energía, información, movimiento y estructura se organizan y transforman continuamente.
Podemos entonces recorrer una escala:
molécula → gota → corriente → río → océano → ecosistema → planeta → estrella → galaxia → estructura cósmica → universo.
En cada nivel, los elementos del nivel anterior se convierten en componentes de un sistema mayor, el comportamiento colectivo de innumerables componentes produce propiedades que no existen en los componentes considerados aisladamente.
- Un universo, un fluido de fluidos
La fluidez surge del comportamiento del conjunto. Un conjunto de partículas puede ser descrito como un medio continuo cuando dejamos de seguir cada partícula individual y comenzamos a estudiar el comportamiento colectivo.
La misma transición ocurre una y otra vez en la naturaleza.
Por eso la idea de que el universo es un fluido hecho de fluidos no debería entenderse como una afirmación literal, es una propuesta para cambiar nuestra manera de mirar.
La materia se transforma, se desplaza, se concentra, se dispersa y vuelve a organizarse. Las estructuras aparecen, evolucionan y desaparecen. Los sistemas intercambian materia y energía. Las escalas se encadenan.
Quizás por eso, cuando aumentamos suficientemente la escala y el tiempo de observación, el universo comienza a parecer menos una colección de objetos y más una gigantesca dinámica de flujos.
Este fluido cósmico tiene una propiedad única: no posee contenedor.
En el laboratorio, un gas se expande hasta ocupar el recipiente que lo contiene. La expansión está limitada por las paredes. El universo no se expande en algo. Es el espacio mismo, entre las partículas del fluido, el que se estira. No hay un afuera donde verterlo, porque por definición el universo es todo lo que existe. Si hubiera un contenedor, ese contenedor sería parte del universo.
- El Universo un fluido infinito?
¿Cómo sabemos que no hay contenedor? La evidencia no viene de lo que no vemos, sino de lo que sí vemos.
Tenemos un límite observacional impuesto por la velocidad finita de la luz. Vemos hasta unos 46.500 millones de años luz de distancia en todas las direcciones, porque esa es la distancia máxima que la luz ha podido recorrer en 13.800 millones de años en un espacio en expansión. No es un borde físico, es un horizonte temporal. Es como estar en un océano de noche con una linterna de alcance limitado: el círculo de oscuridad no implica que el océano termine ahí.
Dentro de ese volumen observable, el flujo es idéntico en todas las direcciones. La ley de Hubble-Lemaître muestra que las galaxias se alejan con una velocidad proporcional a su distancia, sin dirección privilegiada. No hay un centro y no hay una periferia. Si existiera una pared, esperaríamos efectos de borde: desaceleración, acumulación de materia o anisotropías en la velocidad del flujo cerca del límite. La radiación de fondo de microondas, con una isotropía de una parte en 100.000, descarta cualquier estructura de ese tipo.
El tamaño del universo
Las mediciones del satélite Planck confirman con una precisión del 0.4%. que el universo es espacialmente plano, no parece cerrarse sobre sí mismo. Así, si tomáramos una dirección y viajáramos en línea recta indefinidamente, nunca encontraríamos un borde. No volveríamos al punto de partida; continuaríamos para siempre.
Por lo tanto, la descripción más rigurosa del universo con nuestro conocimiento actual sería:
El Universo es un fluido infinito, sin superficie, sin fondo y sin orillas. No se deforma porque le falte un contenedor; se deforma porque su propia energía interna curva el espacio-tiempo. Y como no tiene contenedor, su única forma de deformarse es creando más espacio entre sus componentes. Esa auto-creación de espacio es lo que llamamos expansión del universo.
- El Universo un fluido perfecto
La cosmología estándar es el Marco teórico aceptado por la física moderna que describe el origen, la estructura y la evolución a gran escala del universo desde el Big Bang hasta el futuro.
En la cosmología estándar, la expansión del universo se describe con las ecuaciones de Friedmann. En ellas, todo su contenido —materia, radiación y energía oscura— se trata como un fluido perfecto. Cada fluido se distingue por cómo se relacionan su presión y su densidad, con un número llamado Parámetro de Estado, define que tan “rígido” o “elástico” es ese fluido (Bertua Marasca et al., 2025, con datos de Planck 2018).
El universo podría ser, entonces, algo más extraño que un conjunto de objetos: Un fluido hecho de fluidos.
Figura: El universo hace 380.000 años, fotografiado por el satélite Planck. Lo que vemos no son estrellas, sino las ondulaciones de un fluido primordial de luz y materia. Los distintos colores muestran variaciones de densidad de apenas una diezmilésima de grado. Ese fluido, al expandirse, dio origen a todo lo que existe.
Bertua Marasca, J. C., Dávila Gutiérrez, H., Martínez Osorio, O. A., Mosquera Hadatty, J. I., & Videla Ricci, R. C. (2025). _Numerical implementation of flat FLRW models of cosmic expansion with Planck 2018 cosmological parameters_. arXiv:2512.12347. https://arxiv.org/abs/2512.12347