Mayo 9, 2026
Texto original: https://www.schhg.cl/inteligencia-artificial-y-pareidolia/
El artículo “AI and pareidolia”, de nuestro socio Patricio Bustamante Díaz, propone interpretar la relación contemporánea con la inteligencia artificial desde un modelo psicológico y cultural llamado tríada PAH: pareidolia, apofenia e hierofanía. El texto fue publicado en Pleistocene Coalition News, vol. 18, n.º 2, marzo-abril de 2026, pp. 17-18.
La tesis central es que los seres humanos tienden a atribuir forma, sentido y agencia a estímulos ambiguos. En el pasado, esta tendencia pudo llevar a interpretar montañas, rocas, cuevas, sonidos, fenómenos atmosféricos o paisajes como presencias animadas o sagradas. En el presente, según el autor, la inteligencia artificial estaría activando mecanismos parecidos.
Bustamante organiza su argumento mediante tres conceptos. La pareidolia es la tendencia a reconocer formas significativas donde existen estímulos ambiguos, como ver un rostro en una roca o una figura en una nube. La apofenia aparece cuando, después de reconocer un patrón, la mente construye una historia para explicarlo. La hierofanía ocurre cuando ese objeto, lugar o fenómeno pasa a ser percibido como manifestación de lo sagrado, de una presencia superior o de una fuerza numinosa.
Desde esa perspectiva, la IA funciona para muchos usuarios como una especie de “nube pareidólica de datos”. Su funcionamiento interno no es visible para la mayoría de las personas, pero la interacción cotidiana la presenta como una entidad capaz de hablar, escuchar, aconsejar, escribir, responder y orientar. Esa apariencia humana favorece la atribución de intención, autoridad, inteligencia superior o incluso trascendencia.
El autor advierte que algunas personas podrían llegar a percibir la IA como una entidad casi omnisciente, dotada de capacidades superiores a las humanas. Esa percepción se acercaría a una forma de cuasi divinización tecnológica. Pero también existe el movimiento contrario: otros pueden interpretar la misma IA como una amenaza, una fuerza demoníaca o una señal apocalíptica. El estímulo tecnológico es el mismo, pero la narración construida alrededor de él cambia.
El interés del artículo está en vincular arqueología, psicología de la percepción, religión comparada y tecnología contemporánea. La hipótesis de fondo es que mecanismos antiguos de atribución de agencia y sentido siguen activos en la actualidad. Por eso, estudiar cómo las culturas del pasado transformaron ciertos lugares naturales en espacios sagrados ayudaría a comprender mejor cómo las sociedades actuales podrían estar transformando la IA en objeto de confianza extrema, temor o veneración.
El riesgo señalado por Bustamante no es sólo psicológico. También es político y social. Si las personas atribuyen autoridad casi sagrada a sistemas opacos, gobiernos, instituciones o grupos de poder podrían aprovechar esa disposición para reforzar nuevas formas de control social. El problema no sería que la IA sea efectivamente sagrada o consciente, sino que ciertos usuarios puedan percibirla como si lo fuera.
En síntesis, el artículo no afirma que la inteligencia artificial tenga conciencia ni condición divina. Su argumento es más prudente: la IA puede activar mecanismos humanos muy antiguos de reconocimiento de patrones, construcción narrativa y atribución de sacralidad. Por eso, el estudio del pasado no sería un lujo erudito, sino una herramienta crítica para entender los efectos culturales de la tecnología presente.
Referencia
Bustamante Díaz, P. (2026). AI and pareidolia: The importance of studying the past. Pleistocene Coalition News, 18(2), 17-18. https://pleistocenecoalition.com/newsletter/march-april2026.pdf
Artículo traducido al español: