¿QUIÉN “DESCUBRIÓ” REALMENTE LA PERIODICIDAD DEL COMETA HALLEY?

Patricio Bustamante Díaz. Fundación Altura Patrimonio. 27 01 2026

Entre la intuición medieval y el cálculo moderno

El reciente artículo difundido por la Universidad de Leiden (Lewis & Portegies 2026), ha reabierto un debate histórico interesante ¿fue realmente Edmond Halley el primero en comprender en el siglo XVIII la periodicidad del cometa que hoy lleva su nombre, o ese reconocimiento habría ocurrido en el siglo XI, por parte de un monje inglés? La respuesta depende menos de los hechos observados que del criterio epistemológico que adoptemos para definir qué significa “descubrir”.

Epistemológico, aquí, significa que el desacuerdo no es sobre los hechos históricos, sino sobre qué entendemos por conocimiento científico válido y por descubrimiento.

Eilmer: reconocimiento cualitativo y memoria histórica

El artículo de Leiden se basa en una crónica medieval, Gesta regum Anglorum de William of Malmesbury (1185), donde se relata el testimonio de un monje llamado Eilmer (o Æthelmær). Según esta fuente, Eilmer habría observado un cometa brillante hacia el año 989, volvió a observar un cometa muy similar en 1066.

El cronista atribuye al monje una expresión que sugiere reconocimiento, es decir el cometa “regresaba”, como si se tratara del mismo objeto visto anteriormente. Desde el punto de vista histórico, esto es significativo, implica que el cometa no fue interpretado como un fenómeno único e irrepetible.

Se estableció una relación temporal entre dos apariciones separadas por ~77 años, intervalo muy cercano al período real del cometa Halley.

Sin embargo, el propio artículo reconoce sin subrayarlo en elmtítulo que no existe evidencia de cálculo matemático, no hay predicción explícita de un retorno futuro, no se propone una teoría orbital del fenómeno.

En términos modernos, lo que tenemos es un reconocimiento empírico y narrativo de recurrencia, basado en la memoria, una analogía y posteriormente atribuida continuidad del fenómeno.

Halley: cálculo, predicción y modelo físico

El trabajo de Edmond Halley (1705), es de naturaleza radicalmente distinta.

Halley reunió registros históricos de cometas observados en 1531, 1607 y 1682, demostró que compartían parámetros orbitales similares, aplicó las leyes de Newton para calcular una órbita elíptica, estimó un período de retorno de aproximadamente 76 años, hizo una predicción explícita, el cometa regresaría en 1758–1759.

Cuando el cometa efectivamente reapareció en ese intervalo (tras la muerte de Halley), su hipótesis quedó confirmada. Este punto es crucial, la predicción verificable es lo que convierte la intuición en ciencia moderna.

Reconocimiento vs. demostración

La comparación muestra que hablar de que el monje “calculó” la periodicidad no resulta adecuada. Lo que sí puede afirmarse con fundamento es que reconoció la recurrencia del fenómeno, algo que la historiografía tradicional había subestimado.

Una lectura equilibrada

El artículo de Leiden aporta valor al recordar que la observación atenta del cielo no comenzó con la ciencia moderna. Muestra que la idea de recurrencia astronómica existía antes de Newton. Cuestiona narrativas excesivamente lineales del progreso científico.

Pero también es importante evitar una inversión simplista del relato, ni Halley no “se apropió” de un descubrimiento medieval, y el monje no anticipó la astronomía orbital moderna. Se trata de dos formas distintas de conocimiento, separadas por siglos y por marcos conceptuales incompatibles.

En conclusión si entendemos la periodicidad como intuición histórica de recurrencia, entonces el monje del siglo XI merece reconocimiento.

Si la entendemos como cálculo predictivo basado en leyes físicas, entonces Edmond Halley sigue siendo, con pleno derecho, el autor del descubrimiento científico.

Más que desplazar nombres, este caso invita a una reflexión más amplia, la ciencia moderna no surge de la nada, sino que cristaliza observaciones, intuiciones y memorias acumuladas durante siglos, transformándolas mediante nuevas herramientas conceptuales.

Imagen basada en el tapiz de Bayeux, la representación más antigua conocida del cometa Halley. Intervenida con IA

Halley, E. (1705). A synopsis of the astronomy of comets. Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 24, 1882–1899. https://ia801507.us.archive.org/7/items/synopsisofastron00hall/synopsisofastron00hall.pdf

Lewis, M., & Portegies Zwart, S. (2026). The significance of Halley’s Comet in the Bayeux Tapestry (arXiv:2511.14809 [physics.hist-ph]). En Dorestad and Everything After: Ports, townscapes & travellers in Europe, 800–1100. Sidestone Press. https://doi.org/10.59641/n6q2k3l4m5

William of Malmesbury. (ca. 1185). Gesta regum Anglorum (Ms. Lewis E 247) [Manuscrito medieval]. Free Library of Philadelphia. https://archive.org/details/lewis_e_247