PHILLIPI Y UN SEXTANTE EN EL DESIERTO

Patricio Bustamante Diaz. Funadación Altura Patrimonio. 8 01 2026

Juan Mouat y la infraestructura invisible de la ciencia en Chile

Imagen: Phillipi y Mouat frente a su relojería

En una nota aparentemente menor, enviada desde Valparaíso el 17 noviembre 1853, incluida en el relato de la Exploración del Desierto de Atacama*, Rodulfo Amando Philippi naturalista alemán que se radicó en Chile desde 1852, antes de partir al desierto de Atacama, deja constancia de una decisión práctica, ante la posibilidad de no recibir a tiempo un sextante oficial desde Santiago, opta por comprar uno existente en el almacén del señor Mouat, en Valparaíso, por cuatro onzas y media, con el fin de no retrasar su expedición científica.

La frase es breve, sin embargo, su alcance es profundo. En ella se cruzan la urgencia del trabajo científico de campo, la logística portuaria del Chile republicano y la existencia de un actor clave, usualmente relegado a notas marginales Don Juan Mouat.

Un relojero proveedor de instrumentos

El texto de Philippi muestra que Mouat no era solo un artesano dedicado a la reparación de relojes y cronómetros, en su relojería disponía de instrumentos científicos de precisión listos para la venta, entre ellos un sextante, herramientas indispensables para la navegación, la geodesia, la astronomía y la exploración territorial.

El sextante adquirido por Philippi no fue un objeto accesorio, fue el instrumento que permitió realizar mediciones astronómicas, estimar posiciones, orientar recorridos y dotar de rigor científico a la exploración del desierto de Atacama, uno de los espacios más extremos y menos conocidos del territorio chileno en ese momento. Sin ese instrumento —o con un instrumento defectuoso— gran parte del valor científico del viaje habría quedado comprometido.

Así, el trabajo de Mouat se inserta directamente en la producción de conocimiento científico, aunque en parte desde un lugar silencioso, la provisión, ajuste y confiabilidad del instrumental.

Valparaíso como nodo científico-técnico

Que la compra se realice en Valparaíso no es casual,  mediados del siglo XIX, la ciudad funcionaba como puerto global, punto de entrada de ideas, libros, instrumentos y tecnologías. La relojería de Mouat operaba en ese contexto como un nodo técnico, donde se vendían, reparaban y sincronizaban cronómetros, elemento crítico tanto para la navegación oceánica como para la astronomía de precisión.

La sincronización del tiempo no era un detalle mecánico, Era un requisito estructural para la ciencia de la ápoca. Un cronómetro mal ajustado podía arruinar una serie de observaciones astronómicas; un sextante mal calibrado podía desviar una expedición completa. El hecho de que Philippi confíe en Mouat en una situación límite revela prestigio, fiabilidad y reconocimiento tácito.

Infraestructura invisible de la ciencia republicana

La historiografía científica suele concentrarse en las grandes figuras —naturalistas, astrónomos, exploradores— y en las instituciones formales. Sin embargo, esta cita muestra que la ciencia en Chile se sostuvo también gracias a una infraestructura técnica privada, compuesta por talleres, relojerías y almacenes especializados.

Juan Mouat representa ese eslabón intermedio entre la ciencia global y el territorio local. No escribe tratados ni lidera expediciones, pero hace posible que estas ocurran. Su sextante acompaña a Philippi en el desierto; sus cronómetros sostienen la precisión del tiempo; su trabajo conecta Valparaíso con Atacama, y Atacama con los circuitos científicos internacionales.

Un gesto pequeño, una huella duradera

La compra del sextante es un gesto práctico, casi administrativo, pero leído con atención, revela la densidad técnica que sostenía la ciencia chilena del siglo XIX. Muestra que el conocimiento no se producía solo en gabinetes o laboratorios, sino también en talleres donde el metal, el vidrio y el tiempo eran trabajados con precisión, se hacía recorriendo arduamente océanos, selvas, desiertos y cordilleras..

Juan Mouat no fue un personaje marginal. Fue parte activa —aunque silenciosa— del andamiaje que permitió explorar, medir y comprender el territorio chileno. El sextante que vendió no fue solo un instrumento, fue un medio para alcanzar el conocimiento.

*Exploración del Desierto de Atacama. Rodulfo Phillipi, 1853. Pág. 194. https://bibliotecadigital.ciren.cl/server/api/core/bitstreams/46814c25-32d4-4824-a3b9-e6ee15979fb1/content