Patricio Bustamante Díaz. Fundación Altura Patrimonio. 9 10 2026
Introducción: un marco jurídico bajo presión
El derecho del espacio ultraterrestre sigue anclado en los cinco tratados fundamentales negociados en el seno de la ONU entre 1967 y 1979. Sin embargo, la realidad operativa del sector espacial ha cambiado de forma radical: la irrupción de actores privados, la militarización, la congestión orbital y la competencia por los recursos lunares están sometiendo a este marco a tensiones sin precedentes. La pregunta central ya no es si los tratados siguen vigentes, sino si son suficientes para gobernar la nueva era espacial.
El marco jurídico fundamental
los cinco tratados y los cinco conjuntos de principios
La Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos (COPUOS) ha concertado cinco tratados internacionales y cinco conjuntos de principios sobre actividades relacionadas con el espacio. Los cinco tratados son:
| Tratado | Año | Contenido principal | |
| Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre | 1967 | No apropiación, uso pacífico, libertad de exploración, responsabilidad estatal | |
| Acuerdo de Rescate | 1968 | Seguridad y rescate de astronautas y naves espaciales | |
| Convenio de Responsabilidad | 1972 | Responsabilidad por daños causados por objetos espaciales | |
| Convenio de Registro | 1975 | Notificación y registro de objetos lanzados al espacio | |
| Acuerdo sobre la Luna | 1979 | Régimen especial para la Luna y otros cuerpos celestes | |
El Tratado de 1967 establece principios vertebrales como la no apropiación («el espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, no podrá ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación») y la obligación de que las actividades espaciales beneficien a toda la humanidad. El artículo IV prohíbe colocar en órbita objetos portadores de armas nucleares o de destrucción masiva.
El Acuerdo sobre la Luna de 1979, aunque más explícito al declarar los recursos lunares «patrimonio común de la humanidad», ha sido ratificado por solo 18 países y ninguna de las principales potencias espaciales (EE.UU., Rusia, China) lo ha firmado. Arabia Saudita se retiró en 2023. Esta falta de universalidad es uno de los déficits más graves del régimen.
La actualidad institucional: COPUOS en 2025-2026
Crecimiento y composición
En 2025, COPUOS dio la bienvenida a seis nuevos miembros (Côte d’Ivoire, Gambia, Honduras, Maldivas, Malta y Zimbabue), elevando el total a 110 Estados miembros, con 62 observadores permanentes. La 68ª sesión del Comité (25 de junio – 2 de julio de 2025) contó con la participación de 81 Estados, además de la Unión Europea como observador permanente y una amplia gama de organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales.
Subcomisión de Asuntos Jurídicos: 64ª y 65ª sesiones
La 64ª sesión del Subcomité Jurídico se celebró en Viena del 5 al 16 de mayo de 2025. Entre los temas debatidos figuraron la gestión jurídica del tráfico espacial, la definición y delimitación del espacio exterior y la implementación de los cinco tratados de la ONU.
La 65ª sesión (15-22 de abril de 2026) reflejó una presión creciente sobre el marco jurídico existente. Las delegaciones enfatizaron la necesidad de anclar las respuestas regulatorias a las nuevas actividades dentro de los tratados existentes, en particular el Tratado del Espacio Ultraterrestre, incluyendo los principios de no apropiación y uso pacífico, así como la obligación de los Estados de autorizar y supervisar continuamente las actividades no gubernamentales.
Un punto clave: la visión predominante en el Subcomité es que la estabilidad regulatoria a corto plazo no se logrará mediante nuevos tratados, sino a través de directrices no vinculantes que puedan integrarse rápidamente en los marcos nacionales de licencias y supervisión.
Grupo de Trabajo sobre la Situación y Aplicación de los Cinco Tratados
Este grupo continuó su labor sobre el artículo XI del Tratado del Espacio Ultraterrestre (intercambio de información sobre actividades espaciales) e inició la preparación de una plantilla voluntaria para el intercambio de información. México ha participado activamente en estos debates, subrayando la relevancia de fomentar el intercambio de información «en aras de la seguridad y la cooperación internacional».
UNISPACE IV: hacia una conferencia en 2027
El Subcomité reafirmó la prioridad de celebrar una UNISPACE IV en 2027, con Italia y Marruecos como cofacilitadores del proceso sobre sus objetivos, organización y alcance.
Desafíos contemporáneos que tensionan el marco jurídico
Militarización y el debate sobre Starlink
En febrero de 2026, durante una conferencia de la ONU sobre el uso pacífico del espacio, Rusia e Irán acusaron a la red de satélites Starlink de violar el derecho internacional, argumentando que «borra la distinción entre tecnologías civiles y militares». Moscú sostuvo que el sistema podría incumplir el Tratado de 1967, que exige que los actores espaciales consideren los intereses de otros. Irán calificó la operación de Starlink en su territorio como «uso militar no autorizado de una megaconstelación de satélites comerciales».
Este episodio ilustra una tensión de fondo: el Tratado de 1967 fue diseñado para Estados, no para actores privados transnacionales cuyas operaciones pueden tener implicaciones militares y de soberanía.
Recursos espaciales: el debate más candente
La exploración y explotación de recursos espaciales —particularmente en la Luna y los asteroides— es hoy el tema más divisivo. El Grupo de Trabajo sobre los Aspectos Jurídicos de las Actividades Relacionadas con los Recursos Espaciales alcanzó un hito importante con la consideración de un conjunto inicial de principios recomendados para estas actividades. Sin embargo, ningún enfoque interpretativo único atrajo consenso.
La posición de México es representativa de los países que abogan por un enfoque multilateral: «Este diálogo debe considerar también el Acuerdo sobre la Luna de 1979, que establece que los recursos naturales de la Luna son patrimonio común de la humanidad». Pero las potencias espaciales y sus socios comerciales rechazan este marco, prefiriendo arreglos bilaterales o plurilaterales como los Acuerdos Artemis.
Megaconstelaciones y congestión orbital
SpaceX opera una constelación Starlink de aproximadamente 9.600 satélites. La ausencia de una categoría legal distinta para los satélites pequeños es señalada por muchas naciones emergentes como un obstáculo para preservar el acceso equitativo a los recursos orbitales, particularmente en la órbita geoestacionaria. El aumento de constelaciones comerciales también plantea problemas de basura espacial y gestión del tráfico espacial que los tratados actuales no abordan de forma específica.
Actividades lunares y cislunares
COPUOS estableció en 2025 el Action Team on Lunar Activities Consultation (ATLAC), destinado a apoyar intercambios a nivel de expertos sobre posibles formas de mejorar la coordinación, incluyendo la consideración de si podría establecerse un mecanismo internacional en el futuro. El equipo comenzó a deliberar sus prioridades y plan de trabajo para los próximos tres años, con vistas a presentar propuestas al Comité a partir de 2026 y producir recomendaciones para 2027 o 2028.
Sostenibilidad a largo plazo y basura espacial
El Grupo de Trabajo sobre la Sostenibilidad a Largo Plazo de las Actividades en el Espacio Ultraterrestre estableció un Grupo de Expertos sobre Conocimiento de la Situación Espacial, cuyo trabajo se centrará en fortalecer la cooperación internacional y el intercambio de información sobre objetos espaciales, mejorar la consistencia en formatos de datos y apoyar la creación de capacidades.
Las discusiones sobre remediación de basura espacial y servicios en órbita están abordando cada vez más las implicaciones legales y regulatorias, incluyendo cuestiones de responsabilidad, consentimiento y responsabilidad civil.
El estado de los tratados, luces y sombras
Universalización incompleta
México, que ha ratificado los cinco tratados, instó a los Estados que aún no lo han hecho a ratificarlos, «a fin de consolidar una gobernanza armonizada, efectiva y equitativa del espacio ultraterrestre». Sin embargo, la realidad es que el Acuerdo sobre la Luna sigue siendo un tratado marginal, y la brecha entre los Estados que lo ratifican y los que efectivamente realizan actividades espaciales se amplía.
La adaptabilidad del Tratado de 1967
Algunas delegaciones en la 65ª sesión del Subcomité Jurídico enfatizaron la adaptabilidad del Tratado del Espacio Ultraterrestre como un marco capaz de acomodar nuevas actividades sin socavar sus principios fundamentales. Esta es la posición de la UE, que en abril de 2026 reafirmó el «papel central» del Tratado y la importancia del Grupo de Trabajo sobre la Situación y Aplicación de los Cinco Tratados como foro para revisar su implementación y los obstáculos a su aceptación universal.
Nuevos esfuerzos en desarme
La Asamblea General adoptó las resoluciones 78/19 («Prevención de una Carrera de Armamentos en el Espacio Ultraterrestre») y 78/21 («No al Primer Emplazamiento de Armas en el Espacio Ultraterrestre»). Se estableció un Grupo de Trabajo de
Composición Abierta sobre la prevención de una carrera de armamentos en el espacio ultraterrestre, cuya reunión más reciente tuvo lugar en Ginebra en julio de 2025. Un nuevo esfuerzo de la ONU ha concluido su primer año de un mandato de cuatro años y tiene previsto emitir un informe en 2028.
Perspectivas: ¿hacia un nuevo paradigma?
El panorama actual sugiere un estancamiento en la creación de nuevo derecho espacial vinculante. Las razones son múltiples:
– Geopolítica: la competencia entre EE.UU., China y Rusia hace inviable cualquier tratado nuevo que limite sus intereses estratégicos.
– Actores privados: los tratados fueron diseñados para Estados; regular a SpaceX, Blue Origin o constelaciones privadas requiere instrumentos que no existen.
– Ritmo tecnológico: el derecho espacial avanza a la velocidad de la diplomacia multilateral, mientras la tecnología avanza a la velocidad del mercado.
La tendencia dominante es hacia instrumentos no vinculantes (directrices, principios, códigos de conducta) que puedan ser adoptados rápidamente por los marcos nacionales. La UNISPACE IV en 2027 será un momento clave para evaluar si esta estrategia de «gobernanza blanda» puede sostener el régimen jurídico del espacio ultraterrestre en las próximas décadas.
Conclusión
Los tratados y principios de las Naciones Unidas sobre el espacio ultraterrestre siguen siendo el fundamento del derecho espacial internacional, pero su capacidad de gobernar la nueva era espacial está en cuestión. El Tratado de 1967 conserva su autoridad moral y jurídica, pero la falta de universalidad del Acuerdo sobre la Luna, la ausencia de normas específicas para recursos espaciales, megaconstelaciones y tráfico orbital, y la creciente militarización están creando un vacío regulatorio que actores estatales y privados llenan con arreglos ad hoc.
La comunidad internacional parece haber optado por interpretar y adaptar el marco existente antes que reemplazarlo. Si esa estrategia funcionará o no, es la pregunta central que definirán los próximos años —y, muy probablemente, la UNISPACE IV de 2027.