Patricio Bustamante Díaz. Fundación Altura Patrimonio. 20 09 2027
Fotografía, tiempo e innovación en el mundo de Juan Mouat
1839: dos caminos para fijar la luz
En 1839 la fotografía entra públicamente en una nueva etapa casi simultáneamente en Francia e Inglaterra, aunque mediante procedimientos diferentes.
En Francia, Louis Daguerre perfecciona el procedimiento que llevará su nombre: el daguerrotipo. El sistema permitía obtener imágenes de gran nitidez sobre una placa metálica, aunque cada imagen era un objeto único. El 19 de agosto de 1839, el procedimiento fue presentado públicamente en Francia y sus derechos fueron cedidos al Estado a cambio de una compensación para Daguerre y los herederos de Nicéphore Niépce.
En Inglaterra, William Henry Fox Talbot había presentado en enero de ese mismo año sus primeros experimentos, los llamados dibujos fotogénicos. Posteriormente desarrolló el calotipo, patentado en 1841, basado en un negativo que permitía obtener múltiples positivos.
La diferencia era fundamental: el daguerrotipo producía una imagen única; el sistema de Talbot introducía la posibilidad de reproducirla.
En pocos años, la luz, el paisaje, personas y objetos, habían dejado de ser solamente algo que se veía. Ahora podía transformarse en un registro permanente.
1846: la fotografía llega a Valparaíso
En la década de 1840, Valparaíso era uno de los principales puertos del Pacífico Sur y un punto de conexión entre Chile, Europa y otras regiones de América. Por sus calles circulaban personas, mercancías, instrumentos científicos, tecnologías y conocimientos.
En ese contexto llegó a Valparaíso William George Helsby, nacido en Buenos Aires en 1828 y formado profesionalmente en el ambiente fotográfico rioplatense junto a su hermano Thomas Columbus Helsby.
Hacia 1846 comenzó su actividad en Chile como daguerrotipista.
Pero Helsby no llegó simplemente con una cámara. Llegó con conocimientos de óptica, química y procedimientos fotográficos que se encontraban en rápida transformación.
Uno de sus anuncios ofrecía una ventaja extraordinaria para la época: la posibilidad de realizar retratos de niños pequeños en «UN SEGUNDO DE TIEMPO«.
Reducir de manera tan importante el tiempo necesario para registrar una imagen tenía consecuencias prácticas. En una época en que permanecer inmóvil frente a la cámara todavía era una exigencia considerable, cada fracción de segundo podía hacer la diferencia.
La fotografía estaba aprendiendo a dominar el tiempo.
El relojero y el fotógrafo
Aquí aparece una coincidencia particularmente significativa.
Durante sus primeros años en Valparaíso, Helsby instaló su establecimiento en los altos de la relojería de Juan Mouat (Rodríguez Villegas, 1985, p. 36).
Mouat era mucho más que un relojero. Escocés de origen, se había establecido en Valparaíso y desarrolló una actividad que reunía relojería, instrumentos ópticos, astronomía, observación meteorológica y otras tecnologías vinculadas con la precisión y la navegación.
En 1843 construyó su casa en el Cerro Cordillera, donde instaló un observatorio equipado para realizar observaciones astronómicas y meteorológicas. Allí dispuso también de instrumentos destinados a determinar y comunicar la hora, incluido un timeball utilizado como referencia para los barcos que llegaban al puerto.
Su actividad se encontraba en el centro de un problema fundamental para la navegación del siglo XIX: medir con precisión el tiempo y convertirlo en información útil.
Y, durante un período de los primeros años de Helsby en Valparaíso, sobre aquella relojería funcionaba también un establecimiento dedicado a transformar la luz en imágenes.
No se trata solamente de una coincidencia de direcciones.
Dos tecnologías para registrar el mundo
Mouat y Helsby trabajaban con tecnologías diferentes, pero ambas dependían de una combinación semejante de conocimientos.
Mouat utilizaba instrumentos, óptica, mecanismos de precisión y observaciones astronómicas para transformar el movimiento de los astros en información temporal.
Helsby utilizaba óptica, química y materiales fotosensibles para transformar la luz reflejada por una persona o un paisaje en una imagen permanente.
Ambos tenían algo en común: convertían fenómenos físicos en registros que podían ser utilizados por otras personas.
El reloj, el telescopio, el cronómetro y la cámara no eran simplemente objetos tecnológicos. Eran instrumentos para medir, registrar y hacer circular información.
Valparaíso: un lugar donde la innovación circulaba
La relación entre Mouat y Helsby permite mirar Valparaíso de una manera diferente.
La innovación no llegaba a la ciudad como una serie de inventos aislados. Llegaba a través de personas, talleres, comercios, barcos, instrumentos, publicaciones y conocimientos que se encontraban y se transformaban localmente.
- Los cronómetros marinos necesitaban precisión.
- La navegación necesitaba tiempo.
- La astronomía permitía determinar posiciones y regular relojes.
- La óptica permitía observar y medir.
- La fotografía convertía la luz en una nueva forma de registro.
Y el puerto conectaba todo aquello con un mundo tecnológico que estaba cambiando rápidamente.
En ese contexto, que un fotógrafo instalara su establecimiento en los altos de la relojería de un astrónomo y fabricante de instrumentos deja de parecer una simple casualidad.
Es una pequeña escena de un proceso mucho mayor: la formación de un ecosistema tecnológico en el Valparaíso del siglo XIX.
El retrato de Juan Mouat
El daguerrotipo que conserva la imagen de Juan Mouat puede entonces observarse de otra manera.
No es solamente el retrato de un personaje histórico.
Es también un objeto producido dentro del mismo mundo tecnológico en el que Mouat desarrollaba su actividad: un mundo de relojes, instrumentos ópticos, química, astronomía, navegación y nuevas formas de registrar la realidad.
El hombre que dedicaba parte de su actividad a medir el tiempo terminó también convertido en una imagen fijada mediante una tecnología que, precisamente, estaba aprendiendo a reducir el tiempo necesario para capturar la luz.
Por eso el retrato de Mouat puede ser leído como algo más que una imagen personal. Es un documento de un momento en que diferentes tecnologías comenzaban a encontrarse en Valparaíso.
La historia que comienza con Daguerre y Talbot en Europa termina, por un instante, en una relojería porteña.
Valparaíso recibía la innovación pero también la incorporaba a su propia vida tecnológica.
En la década de 1840, en Valparaíso coinciden en un mismo edificio, un astrónomo y un fotógrafo. En ese momento no se podían imaginar que con el tiempo, la fotografía se transformaría en una herramienta fundamental de la astronomía.
El 2 de enero de 1839 el físico francés Louis Daguerre ya había apuntado su daguerrotipo a la Luna, tomando el primer registro fotográfico de un objeto astronómico en la historia. Aunque en ese momento por el largo tiempo de exposición y un seguimiento impreciso de la luna, solo capturó un punto borroso.
Rodríguez Villegas, H. (2001). Historia de la fotografía: Fotógrafos en Chile durante el siglo XIX. Santiago de Chile: Centro Nacional del Patrimonio Fotográfico. https://www.memoriachilena.gob.cl/archivos2/pdfs/mc0014657.pdf?utm_source=chatgpt.com