Un observatorio astronómico en Valparaíso
Nunca toma la pluma con mas placer un escritor verdaderamente interesado en el engrandecimiento i prosperidad del pais, que cuando tiene que anunciar una mejora, un hecho útil, un paso dado hácia los altos objetos del siglo i del jénero humano; i es este el sentimiento que hoi nos anima al poner en el conocimiento del público la fundacion de un observatorio en nuestra progresista ciudad de Valparaíso.
Contábamos ya con una bahía frecuentada por naves de todo el mundo, i con un movimiento marítimo que representa casi todo el comercio de las costas del Pacífico; pero faltaba a nuestro puerto un nuevo atractivo, i a la navegacion de estos mares una antorcha que le mostrase con mas seguridad su camino. Esta necesidad es la que se ha llenado; necesidad del mar, que se siente a cada golpe del timon los que se fian a sus olas; i del comercio i las ciencias que debian tambien satisfacer.
Sabido es cuántos puertos hace la Inglaterra para sostener observatorios en todas las rejiones que visita su marina. El meridiano de Greenwich es el famoso establecimiento; la India en el de Madrás; la Australia en el de Paramata; las costas de Africa en el de Santa Helena, i el cabo de Buena Esperanza. Todos los buques que llegan a estos puntos, de cualquier nacion que sean, encuentran todos los medios para arreglar sus cronómetros con exactitud sin que se les exija compensacion alguna, pudiendo tomar cuanta mucha informacion útil para continuar su viaje. Es preciso añadir, como lo ha dicho la Inglaterra en su espíritu de creacion i de actividad, que ella es la unica nacion que se ha propuesto i sostiene este importante objeto. La Francia posee su observatorio de Paris, i la España el de San Fernando a inmediaciones de Cádiz; se han quedado atras; i muchas veces hemos oido a los capitanes de buques venidos del Havre, de Burdeos i de otros puertos de Francia, i de España, lamentarse de no poder hallar en ellos lo que encuentran en los establecimientos ingleses.
No obstante el ejemplo de otros observatorios del hemisferio, i las muchas ventajas que reportaria esta clase de establecimientos, no dudamos que solo la iniciativa de un particular ha podido hacer dar este paso, i lo prestan decidido, como es natural, los hombres ilustrados que hoi están a la cabeza de las ciencias, de la navegacion i del comercio.
El Sr. don Juan Mouat, conocido por su excelente fábrica de relojes en Londres, i acreditado ya a servir a la marina en el arreglo de los cronómetros, ha emprendido la obra de echar los cimientos de un observatorio astronómico que mui en breve esperamos satisfará no solo las necesidades de la navegacion en estos mares, sino que prestará a las ciencias servicios mui importantes. Hemos tenido el placer de recorrer el naciente establecimiento, i vamos a dar al público una idea de su estado actual, de sus objetos, i de las mejoras que su director está resuelto a introducir en él.
Un pequeño salon de forma octógona, colocado sobre el cerro en el ángulo nordeste del antiguo castillo de San José, es el local destinado para las principales observaciones. En su centro está colocado un poste permanente, sobre bases firmes aun en medio de un temblor, e instrumento del tránsito, que sirve para observar el paso por el meridiano del sol, de la luna i demás astros. Para esto se halla trazado el meridiano de Valparaíso en una hendidura de una tercia de ancho que divide toda la pieza en sus paredes i techo, dejando de este modo un claro por donde el anteojo del tránsito puede dirigirse a cualquiera astro que pase el meridiano celeste en cualquier latitud.
Como de las observaciones del tránsito depende enteramente el arreglo de los cronómetros, i el conocimiento tambien de los principales fenómenos astronómicos, su colocacion sola bastaría para dar la mayor importancia al establecimiento; pero el Sr. Mouat no se ha contentado con esto, i trata de darle mucha mas latitud. Por ahora cuenta ya con un hermoso telescopio, que podrá ser colocado fuera del salon, en un local a propósito para recorrer con él toda la bóveda celeste; i observar los eclipses de los satélites de Júpiter; tiene tambien un hermoso barómetro i un anemómetro para llevar un diario de observaciones atmosféricas; a los que va a agregar un anemómetro para observar la fuerza de los vientos, i un pluviómetro para las lluvias.
Siendo tan importante para las ciencias la comparacion de observaciones hechas en lugares distantes entre sí i colocados en una misma latitud, i estando Valparaíso casi a una misma latitud que el cabo de Buena Esperanza, el Sr. Mouat piensa hacer un servicio a las ciencias remitiendo el diario de sus observaciones al observatorio de Greenwich, i por lo que hace mas directamente a nuestros intereses, son mui perceptibles los buenos resultados que nos dará este establecimiento. Se fijará en primer lugar con toda exactitud la longitud i latitud de Valparaíso, el mapa de la república no tendrá que tomar prestados los meridianos de Europa.
El arreglo de los cronómetros hecho con exactitud, sin molestia i con menos costo, asegurará a nuestros puertos los buques que recorren el Pacífico, pues cualquiera de ellos que venga de Europa, no pasará a las costas peligrosas de Méjico sin arreglar sus instrumentos, pudiendo hacerlo en Valparaíso. Debemos tambien mencionar que este servicio a la navegacion será hecho en la misma forma que se hace en Liverpool. El Sr. Mouat ha dispuesto ya el lado esterno de su observatorio en tal estado que domina a toda la bahía, el cual tiene en su punta una gran bola, cuya caida anunciará todos los dias a los buques del puerto la hora solar. Este servicio será hecho gratis a todos los buques de guerra del mundo.
Nos felicitamos pues por la fundacion del observatorio de Valparaíso, i felicitamos mas sobre todo, i recomendamos a la gratitud pública a su fundador. Creemos que no recibirá la proteccion del gobierno; pero no por eso dejará de existir, pues no es este el primer ejemplo de observatorios particulares; i las mui benéficas consecuencias se dejarán sentir aun cuando el establecimiento se sostenga por la iniciativa i perseverancia de un particular. Damos este ejemplo a los hombres ilustrados que hoi están a la cabeza de los negocios, de la navegacion i del comercio, i principalmente al Sr. don Juan Mouat, para que se le dispense la proteccion que se le debe como a un establecimiento útil i necesario a nuestro comercio i a quien pedimos proteccion para el Sr. Mouat.
Nota final
Este texto es la fuente primaria citada luego por Vicuña Mackenna en el Ensayo histórico sobre el clima de Chile (1877),