Patricio Bustamante Díaz. Fundación Altura Patrimonio. 28 01 2026
Cuando el objeto interestelar 3I-ATLAS fue detectado, la noticia fue, en apariencia, sobria y técnica, un nuevo cuerpo proveniente de fuera del sistema solar, observado con instrumentos modernos y en estudio para conocer sus características. Nada más.
Sin embargo, en cuestión de horas, el objeto dejó de ser un dato astronómico para convertirse en muchas cosas a la vez, nave artificial, sonda interestelar, tecnología no humana, prueba encubierta de contacto.
Lo notable es que ninguna de estas interpretaciones necesita partir de una falsedad explícita. Lo que estamos observando no es un error puntual ni una simple exageración mediática, sino un modo estructural contemporáneo de producción de “verdad”. Este artículo propone un modelo analítico simple para entender cómo ocurre ese proceso
Un punto de partida real, pero incompleto
La verdad alternativa contemporánea comienza con un hecho auténtico, en el caso de 3I-ATLAS, el objeto existe, fue detectado por sistemas confiables y presenta propiedades que aún no están completamente determinadas. Los propios científicos lo reconocen, hay incertidumbres iniciales y se requieren más observaciones.
Este punto es clave, la verdad alternativa no nace contra la ciencia, sino dentro de su fase más honesta, cuando la ciencia dice: “todavía no sabemos”. Ese “todavía” es el terreno fértil donde comienza a crecer la narrativa fantasiosa.
Captura de la incertidumbre legítima
En una primera fase, la incertidumbre científica es capturada y aislada. Expresiones reales como: “origen aún desconocido”, “trayectoria inusual”, “características atípicas”, “se requieren más observaciones”, no se niegan ni se inventan. Simplemente se repiten, se sacan de su contexto metodológico y se fijan en un relato alternativo.
La incertidumbre deja de ser un proceso transitorio y pasa a presentarse como un estado permanente. Ya no se espera que el conocimiento avance, se instala la sospecha.
Saturación interpretativa acelerada
Aquí ocurre un salto decisivo, en el vacío informativo inicial, comienzan a introducirse interpretaciones que no han sido descartadas, pero tampoco están demostradas. Se mezclan analogías con casos previos, como ʻOumuamua, se citan referencias científicas parciales, se mencionan científicos reales fuera de contexto.
No se afirma aún una conclusión clara, pero el campo de lo imaginable se estrecha y algunas hipótesis comienzan a parecer más “naturales” que otras.
La figura de Avi Loeb como refuerzo narrativo
En este punto aparece un elemento clave que no crea la narrativa, pero la refuerza decisivamente, la participación del astrofísico Avi Loeb.
Loeb, académico de Harvard, es conocido por haber planteado en el caso de ʻOumuamua que no debía descartarse la hipótesis de un origen artificial mientras los datos no permitieran cerrarla definitivamente. Su postura, expresada en artículos científicos y textos académicos, es metodológicamente legítima, explorar incluso escenarios poco convencionales cuando los datos son incompletos.
Un ejemplo claro de esta línea de pensamiento es su artículo de 2018 sobre Oumuamua, funciona como marco de referencia para el caso 3I-ATLAS. Aunque Loeb no afirma que 3I-ATLAS sea una nave extraterrestre, su posición pública —“no se puede descartar”— cumple una función estructural muy específica, otorga verosimilitud científica a la hipótesis extrema. El artículo de Loeb (2025) sobre 3I-ATLAS sirvió de potente refuerzo de la narrativa de lo extraterrestre.
Aquí ocurre algo crucial, la narrativa extraterrestre ya no parece enfrentada a la ciencia, sino apoyada en una voz científica reconocida.
Conversión de posibilidad en hecho narrativo
Esta es la bisagra del modelo mediatico, en ese momento el lenguaje comienza a cambiar:
- “podría ser” pasa a “todo indica que”,
- “algunos plantean” se transforma en “los expertos reconocen”,
- “no se descarta” se lee como “se confirma implícitamente”.
No aparece una mentira clara sino una certeza narrativa sin soporte pruebas directas.
En el caso de 3I-ATLAS, la hipótesis artificial deja de ser una especulación marginal y pasa a ocupar el centro del relato mediatico como “la explicación que no quieren decir”.
Inyección de micro-detalles técnicos
Para consolidar la credibilidad, la narrativa incorpora micro-detalles técnicos: cifras precisas, trayectorias exactas, comparaciones instrumentales, lenguaje especializado.
Estos detalles cumplen una función cognitiva potente, bloquean la duda. El cerebro interpreta que algo tan específico no puede ser inventado, pero en la era digital, esa intuición ya no es fiable.
Blindaje inmunológico
Una vez mediáticamente consolidado, el relato se vuelve difícil de refutar, cualquier objeción se reinterpreta como prueba: Si la NASA lo niega es encubrimiento, si no hay papers concluyentes es censura, si una búsqueda con IA no encuentra fuentes es encubrimiento deliberado del sistema.
La ausencia de evidencia se convierte en evidencia de falta de transparencia, así el circuito se cierra y para los “creyentes” el relato se vtransforma en “veridico”.
El rol involuntario de la IA
Aquí aparece una paradoja contemporánea, cuando una IA responde que no hay datos verificables que confirmen una hipótesis, no desmonta la narrativa. Muchas veces la refuerza, porque encarna una autoridad técnica sin rostro humano, fácilmente asociable al “sistema”. La IA pasa a ser, sin quererlo, un actor más dentro del mito.
No es desinformación clásica
Los clickbaits, es decir la búsqueda de clicks para las publicaciones y su posible monetización, cumplen un rol central en esta dinámica, ya que transforman hipótesis abiertas y provisionales en titulares diseñados para captar atención, no para reflejar el estado real del conocimiento.
Este fenómeno no funciona como las fake news tradicionales. No inventa hechos ni falsifica documentos de manera burda.
Hace algo más sutil y eficaz, coloniza procesos abiertos, acelera conclusiones (sin datos fiables) y transforma la duda metodológica en sospecha permanente. No afirma algo falso, afirma algo no decidido como si ya lo estuviera.
¿Por qué este modelo importa?
Porque no afecta solo a la astronomía. Afecta a la ciencia en general, a la arqueología, al patrimonio, a la historia, a la inteligencia artificial y a la divulgación.
Hoy no se disputa solo la verdad, sino el ritmo al que se elimina la incertidumbre y se eleva al nivel de verdad los modernos mitos.
3I-ATLAS no es importante por lo que sea o no sea en realidad, es importante porque revela cómo, en el siglo XXI, la ansiedad por el sentido suele adelantarse al conocimiento, y cómo incluso la ciencia —en su frontera más honesta— puede convertirse, involuntariamente, en materia prima de nuevas verdades narrativas.
En la figura que ilustra el artículo https://trends.google.com/, la curva de búsquedas asociada a 3I-ATLAS muestra con claridad que el interés público no crece de manera proporcional al avance del conocimiento científico. El ascenso inicial coincide con la detección del objeto y con una incertidumbre legítima, pero el punto máximo de atención se alcanza más tarde, cuando ya no aparecen datos nuevos, sino interpretaciones cada vez más cerradas y fantasiosas. El peak mediático no señala un momento de mayor comprensión, sino el instante en que la incertidumbre se transforma en relato mediático fantástico.
Tras ese máximo, el interés desciende sin desaparecer por completo, dejando picos secundarios que reactivan la narrativa. Refutaciones, aclaraciones o nuevas observaciones no eliminan el relato construido, sino que lo mantienen en circulación a menor escala. En este sentido, la curva no describe solo un fenómeno informativo, sino un patrón cultural, en el ecosistema mediático contemporáneo, la disputa no se da tanto por la verdad de los hechos como por la velocidad con que la incertidumbre es completada con un relato.
Loeb, A., & Bialy, S. (2018). Could Solar Radiation Pressure Explain ʻOumuamua’s Peculiar Acceleration? The Astrophysical Journal Letters, 868(1), L1.
https://doi.org/10.3847/2041-8213/aaeda8
Loeb, A. (2025). 3I/ATLAS: Discovery and Preliminary Characterization of a Third Interstellar Object. arXiv. https://lweb.cfa.harvard.edu/~loeb/atlas_arXiv.pdf